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Incendios forestales: ¿qué cubre el seguro y quién responde por los daños?

Los incendios forestales vuelven a poner de manifiesto la enorme exposición de nuestro territorio frente al fuego. Más allá del grave impacto medioambiental y humano, estos siniestros pueden provocar importantes daños en viviendas, explotaciones, negocios, vehículos y terrenos forestales.

En este contexto, hay un dato especialmente significativo: menos del 1 % de los terrenos forestales privados en España cuenta con un seguro frente a incendios, según datos de Agroseguro recogidos recientemente por elEconomista.

Una cifra que contrasta con la dimensión del patrimonio forestal español y que plantea una cuestión fundamental: cuando se produce un incendio, ¿quién se hace cargo de los daños?

Los montes privados, muy poco asegurados

Una parte muy importante de la superficie forestal española se encuentra en manos privadas. Sin embargo, el nivel de aseguramiento continúa siendo muy reducido.

De los más de 20 millones de hectáreas forestales de titularidad privada existentes en España, apenas algo más de 75.000 hectáreas disponen actualmente de un seguro, según los datos publicados.

Entre las razones que pueden explicar esta baja contratación se encuentra el escaso aprovechamiento económico de muchas parcelas forestales. Una parte de estos terrenos ni siquiera dispone de un plan de gestión, lo que puede llevar a sus propietarios a infravalorar tanto el patrimonio existente como las consecuencias económicas que tendría un incendio.

Sin embargo, que un terreno no genere ingresos de forma directa no significa que carezca de valor ni que su recuperación después de un incendio no tenga un coste importante.

¿Qué puede cubrir un seguro forestal?

El seguro forestal permite proteger económicamente determinadas explotaciones y masas forestales frente a diferentes riesgos.

Dependiendo de las condiciones contratadas, puede contemplar los gastos necesarios para la repoblación y regeneración de la masa forestal después de un incendio, además de ofrecer protección frente a otros fenómenos naturales.

También pueden asegurarse determinadas producciones forestales, como el corcho de los alcornoques, la madera de chopo o los piñones.

La magnitud económica de estos riesgos no es menor. Durante 2025 se declararon siniestros sobre más de 1.100 hectáreas aseguradas, con indemnizaciones que superaron los 700.000 euros.

¿El Consorcio de Compensación de Seguros cubre los incendios?

Esta es una de las dudas que con mayor frecuencia pueden surgir después de un gran incendio.

Es importante aclarar que los incendios no forman parte, con carácter general, de los riesgos extraordinarios indemnizados por el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS).

El Consorcio interviene ante determinados acontecimientos extraordinarios contemplados legalmente, como ciertas inundaciones extraordinarias, terremotos, erupciones volcánicas, tempestades ciclónicas atípicas o determinados hechos de carácter político o social.

El incendio, aunque alcance grandes dimensiones o se produzca en una zona posteriormente declarada gravemente afectada por una emergencia de protección civil, no pasa automáticamente a estar cubierto por el Consorcio.

Por ello, ante los daños provocados directamente por el fuego, serán fundamentalmente las pólizas contratadas con las compañías aseguradoras las que determinarán qué bienes y perjuicios están cubiertos y hasta qué límites.

Viviendas, vehículos y comunidades: hay que revisar cada póliza

Un incendio forestal puede extender sus consecuencias mucho más allá del propio monte.

Cuando las llamas afectan a zonas habitadas, pueden producirse daños en viviendas, comunidades de propietarios, vehículos, instalaciones y otros bienes.

En estos casos, será necesario revisar las garantías de cada contrato. Un seguro de hogar, por ejemplo, puede contemplar los daños producidos por incendio sobre el continente y el contenido dentro de los límites y capitales contratados.

Además, determinadas pólizas pueden incorporar garantías relacionadas con la inhabitabilidad temporal de la vivienda, que pueden ayudar a afrontar los gastos derivados de tener que residir provisionalmente en otro lugar.

En el caso de los vehículos, habrá que comprobar las coberturas contratadas en el seguro de automóvil, ya que no todas las modalidades ofrecen la misma protección frente a los daños ocasionados por un incendio.

Empresas y comercios: el daño puede ir más allá de lo material

Para una empresa, un incendio no solo puede significar la pérdida o deterioro de instalaciones, maquinaria, mercancías o equipamiento.

La imposibilidad de continuar desarrollando la actividad durante días, semanas o incluso meses puede generar un impacto económico adicional muy importante.

Por ello, determinadas pólizas empresariales pueden incorporar garantías de pérdida de beneficios o interrupción de la actividad, siempre de acuerdo con las condiciones, límites y circunstancias establecidas en el contrato.

También pueden existir coberturas relacionadas con la pérdida de rentas en determinados inmuebles arrendados.

Precisamente por ello, después de un siniestro de estas características no basta con valorar únicamente aquello que ha resultado físicamente dañado: es necesario analizar todas las consecuencias económicas que puede provocar la paralización de la actividad.

Tener un seguro es importante; tenerlo correctamente dimensionado, también

Los grandes incendios recuerdan la importancia de contar con una protección adecuada, pero también ponen sobre la mesa otro aspecto fundamental: una póliza debe estar correctamente adaptada al valor y a las necesidades reales del riesgo asegurado.

Capitales insuficientes, límites demasiado reducidos o garantías que no se corresponden con la situación actual del asegurado pueden provocar que, cuando llega el momento de utilizar el seguro, la protección resulte menor de la esperada.

Por ello, resulta recomendable revisar periódicamente los contratos y comprobar qué riesgos están cubiertos, cuáles son los capitales asegurados, qué límites y franquicias existen y qué garantías adicionales pueden ser necesarias.

La prevención también empieza antes del siniestro

El seguro no puede evitar que se produzca un incendio, pero sí puede convertirse en una herramienta esencial para afrontar sus consecuencias económicas y facilitar la recuperación.

En Rosillo Hnos. Correduría de Seguros acompañamos a particulares, empresas y profesionales en el análisis de sus riesgos y en la búsqueda de soluciones aseguradoras adaptadas a cada situación.

Y cuando se produce un siniestro, nuestra labor no termina en la contratación de la póliza: acompañamos a nuestros clientes durante la gestión y tramitación del siniestro, ayudándoles a entender sus coberturas y a defender adecuadamente sus intereses frente a la compañía aseguradora.

Porque proteger un patrimonio no consiste únicamente en tener un seguro, sino en tener el seguro adecuado cuando realmente se necesita.

¿Tienes dudas sobre las coberturas de tus seguros frente a incendios?

En Rosillo Hnos. podemos ayudarte a revisar tus pólizas y valorar si la protección contratada se adapta actualmente a tus necesidades.

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